Archivo de la etiqueta: psicópata

Variaciones de la teoría del caos

                       Photo by Laura Del Valle©

Si supieran lo importante que son los abrazos para mí no me tendrían tanto miedo.

Un buen abrazo, de esos que se dan con todo el cuerpo, en los que descansas mientras te recogen … Un abrazo de esos puede salvar mi día, lo que desafortunadamente para los demás, no suele ocurrir con demasiada frecuencia. Un gesto como ese, de amor incondicional ya que se abraza sin consecuencias, no suele ser muy popular en nuestro día a día. Y por lo que la estadística particular me cuenta, un caso como el mío es menos propenso a los abrazos que el resto.

A saber, varón joven, estudiante de psicología a distancia reside a 1.200 kilómetros de su ciudad natal en una urbe enorme. Nadie lo conoce. No conoce a nadie. Es poco probable que sin alterar ninguno de estos factores reciba un abrazo durante los próximos días.

Hace tiempo que yo no miro a nadie a los ojos. No soporto la falta de vergüenza con la que intentan analizarme cada vez que entablamos contacto visual. ¡Qué se han creído! No los necesito, la pantalla de mi ordenador es el filtro perfecto para separarme de tanta desfachatez, e Internet mi tabla de salvación.

La última vez que alguien me tocó fue hace unos cuantos meses y además fue por error. Mientras esperaba a que el semáforo me diera permiso para cruzar la calle, una niña de unos cinco años me agarró de la mano y espero conmigo. Incrédulo por lo que estaba pasando, me dejé llevar por la emoción de ser testigo y protagonista a la vez de la inocencia de una niña, y apreté su mano dentro de la mía. Ella me miró buscando una cara conocida, al no encontrarla se soltó y mis dedos la perdieron. Corrió hacia su padre que venía andando unos metros más atrás de donde yo estaba . De un salto se abrazó a él con fuerza.

Esa misma tarde me arranqué todos los pelos de las cejas. Uno a uno.

Me acordé mucho de mamá. Siempre decía ¡Cuidado que quema! Y de un quiebro se apartaba cada vez que yo intentaba cogerle de su falda. La seguía por toda la casa intentando alcanzarla pero ella era más rápida ¡Cuidado que quema! Acababa cansado y dormido, abrazado a cualquier cosa, a cualquier cosa menos a mi mamá.

Ya ni si quiera considero la opción de pagar a cambio de contacto físico y humano. Hace más de un año desde que aquella chica se fue de este piso. Casi no podía andar, le temblaban las piernas, pero me juró que si la dejaba irse nunca nadie sabría lo que pasó esa tarde en aquella habitación. Y así fue.

No debería ser así ¿Para qué entonces poseemos un órgano tan extenso como la piel si no es para tocar y ser tocados? No debería ser así … no deberíamos tenerla si no podemos utilizarla ¿Cuál es el sentido de todo esto? Tocar, abrazar, acariciar … Pero no me está permitido, no me entienden. Y su ignorancia es mi rechazo y mi cárcel. Me toco, me abrazo, me acarició … pero no me siento. No hay nada. Nada debajo de tanta piel.

Tengo ganas de saltar por la ventana, de quemar el apartamento, de buscar a mamá …  Me falta el aire …

Me despiertan las voces de mis vecinos, estoy tirado en el rellano de mi piso, la cabeza apoyada en el felpudo. No consigo entender lo que dicen unos pisos más abajo, sólo comprendo el olor familiar a humo de barbacoa. Bajo aturdido por las escaleras y en el tercer piso encuentro a una mujer llorando, desconsolada, con una correa en la mano; a su lado su marido intentando calmarla.

Sigo bajando hasta la portería y veo cómo los bomberos recogen todo y se disponen a irse. En el trastero donde se guardan las bicicletas hay una mancha negra enorme que pinta el techo y la pared. En el suelo, restos de un saco de esparto quemado. La pata trasera de Tudor, el samoyedo de los del tercero, asoma por la esquina. El olor es insoportable.

Saco las manos de los bolsillos para atusarme el pelo. Subo las escaleras y llego a mi apartamento. Me deshago de la cuerda y echo lo poco que queda de gasolina por el inodoro. Tiro de la cadena.

Me miro en el espejo y acaricio mi reflejo.

Cuidado que quema.

Señor Humo


SINSUEÑO

todavía recuerdo cuando podía dormir

Engulletexto y Paladeapalabra

Reseña libre de literatura casual

keepdistance

+ información para + conciencia

Voulere

Pensamientos, literatura, vida, sentimientos

idosoidos.wordpress.com/

INSPIRATAS / INSPIRACIONES EXHALADAS {data en movimiento para planes plantas e planetas}

El lento ahora

La página -más bien- literaria de Luis Tarrafeta

8 Smoking Barrels

No pudimos llamarnos "The Wild Bunch"

LUIS FRANCISCO PÉREZ

Filmmaker - Cineasta - Formador audiovisual

El Humo De La Cabeza

Microrrelatos para Macromentes